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Muchas doctrinas antiguas usaban un grupo de elementos para explicar los patrones en la naturaleza. En este contexto, la palabra elemento se refiere más al estado de la materia, es decir, sólido (tierra), líquido(agua), gas(aire), plasma(fuego) o a las fases de la materia (como en las cinco fases chinas), que a los elementos de la ciencia moderna de la ciencia moderna.

En la cultura occidental, el origen de la teoría de los cuatro elementos se encuentra en los filósofos presocráticos y perduraron a través de la Edad Media hasta el Renacimiento, influyendo profundamente en la cultura y el pensamiento europeo. Los estados de la materia, según la ciencia moderna y, en menor grado, también la tabla periódica de los elementos y el concepto de combustión (fuego) pueden ser considerados sucesores de aquellos modelos tempranos.

Los indios y los japoneses tenían esos mismos cuatro elementos, más un quinto elemento invisible, el éter. Los chinos distinguían una serie de elementos ligeramente diferentes (que todavía se utilizan en la medicina china tradicional) llamados tierra, agua, fuego, metal y madera, y que eran entendidos como diferentes tipos de energía en un estado de constante interacción y flujo entre unos y otros, en oposición a la noción occidental que los relaciona con las diferentes manifestaciones de la materia.

En tiempos antiguos se tomó considerable nota para la comprensión de los elementos, puesto que se les consideraba los ladrillos de construcción del Universo, y muchos creyeron que ellos eran parte también de su estructura básica propia. Los Sabios de esos tiempos los vieron como un reflejo del universo. Estudiaron las estrellas y la naturaleza, y utilizaron la información que reunieron como un método para comprender a su Creador y sí mismos. Todos nosotros ahora vivimos entre naturaleza, aún quienes viven en pueblos y ciudades, y a la mayoría de nosotros nos tranquiliza caminar por el campo o a lo largo de la playa. Pocos de nosotros se toman el tiempo para verdaderamente estudiarlos, pero si nos interesamos en seguir estas creencias antiguas, hallaríamos que la misma naturaleza contiene la clave de mucho conocimiento interno sobre nuestra propia naturaleza, y la parte que desempeñamos en el gran Plan Cósmico.

Cada día nos calentamos con Fuego,
Nos bañamos con Agua,
Sentimos el Viento en nuestros cabellos,
Caminamos sobre la Tierra.
Muchos se pasmarían al darse cuenta que esos mismos elementos se pueden interpretar como funcionando dentro de nosotros. Estamos hechos por las mismas leyes, y estos elementos no sólo se sienten alrededor de nosotros, sino que muy ciertamente se pueden expresar a sí mismos en muchas formas dentro de nuestra naturaleza. A causa de esto los elementos son considerados por algunos como muy importantes y, por analogía, se pueden comparar como sigue:

Fuego= Deseo , Las Llamas de la Pasión
Agua = Emociones , Ahogados por la Emoción
Aire = Pensamiento , La Brisa fresca de la Razón
Tierra = Estabilidad , Sólido como una Piedra

telekinesis

Como controlar los cuatro elementos

Aquí enseñare un control básico sobre estos elementos pero antes tendremos que experimentar algo llamado la “Telekinesis”.

La Telekinesis

Su energía psíquica no tiene límites, solo debe animarse a descubrirla. Practique los ejercicios que le proponemos, tenga fe en usted mismo y lo logrará.
La Telekinesis es la habilidad o poder mental, con la cual se pueden mover objetos o doblarlos (solo por mencionar algunas de las cosas que se pueden hacer) sin contacto físico, solo con la energía de la mente.

Una de las cosas más importantes es que sí es posible y que todo el mundo tiene el potencial para usar la telekinesis.
Esta habilidad es completamente natural, el hombre primitivo la utilizaba instintivamente como una forma de supervivencia, pero para lograr desarrollarla hay que proporcionarle tiempo, práctica y paciencia para poder controlarlo.

Obstáculos a vencer

La duda. La telekinesis es real y es un fenómeno natural. Debe tratar de aceptar ésto como un dogma, porque la duda es como un muro entre usted y la telekinesis. Salte esa pared y déjela atrás. No sea escéptico, sobre todo cuando se trata de explorar el poder de la mente.
La lógica. Es verdad que vivimos en un mundo práctico y en la vida cotidiana debemos tratar de razonar las cosas. Pero ahora no es el momento. Deje la lógica a un lado y entréguese por completo a la experiencia.

Malas razones. ¿Por qué y para qué quiere desarrollar esta habilidad? Sus razones deben ser positivas y sus intenciones, puras. Si quiere dañar a alguien o sacar beneficios económicos de su talento o impresionar a sus amigos, olvídese. Aprenda telekinesia para ejercitar su mente, para cambiar su realidad. No busque gloria barata.
Concentración deficiente. Meditar y focalizar la mente es esencial para lograrlo. Debe luchar a brazo partido contra la dispersión.
Técnica para doblar tenedores y cucharas
Este ejercicio es una buena forma de comenzar a ejercitar los poderes de la mente. La concentración psíquica consciente puede vencer la resistencia del metal. Hay quienes afirman que ésto no es estrictamente telekinesia, ya que se produce un contacto físico sobre el utensilio, pero es una excelente ejercitación, que lo puede llevar a la telekinesia propiamente dicha.

1) Elija un utensilio.
2) Sosténgalo en una mano, en una posición que le resulte cómodo.
3) Siéntese, respire de modo natural y relájese.
4) Vacíe su mente de todo pensamiento.
5) Con los ojos cerrados, frote suavemente sus dedos en la superficie del objeto.
6) Sienta esa superficie. Procure percibir las moléculas, los átomos, la energía.
7) Esto puede requerir varios intentos, pero finalmente logrará percibir esa energía. En el preciso instante en que lo sienta, el objeto se doblará.
Nota: Nunca aplique la fuerza.
¿Cómo mover objetos sin tocarlos?
Este ejercicio si que es estrictamente telekinésico, ya que solo la mente está involucrada en el proceso. Es mejor que elija objetos pequeños al principio (una piedra, una fruta, etc.) y luego, a medida que vaya registrando progresos, pase a otros más grandes.
1. Cargue su cuerpo de energía, respirando profundamente hasta alcanzar un estado de relajación. No se apresure. Estírese, como si se desperazara.
2. Siéntese cómodamente frente a una mesa coloque una piedra frente a usted. La piedra debe ser el único objeto sobre la mesa.
3. Fije su mirada en la piedra.
4. Cierre los ojos y visualice esa piedra frente a usted, reproduciendo mentalmente la forma, el color, los detalles de la roca.
5. Visualice su energía, saliendo su cuerpo influyendo hacia la piedra.
6. Concentre su mente en mover la piedra hacia la izquierda, utilizando el poder de la mente.
7. Concentre su mente en mover la piedra hacia la derecha.
8. Concentre su mente en mover la piedra hacia el centro.
9. Concentre su mente en mover la piedra hacia delante.
10. Concentre su mente en mover la piedra más lejos.
11. Concentre su mente en mover la piedra nuevamente hacia el centro.
12. Abra los ojos

Estas son algunos de los pasos que deberán seguir antes de empezar con el dominio del primer elemento, espero que os haya servido de ayuda y mañana continuaremos con el siguiente ejercicio que será para controlar el fuego.