Las-piedras-preciosas-y-los-minerales-más-preciosos-del-planeta

La Gemología es aquella rama de la mineralogía que se dedica específicamente al estudio identificación, análisis y evaluación de las piedras preciosas o gemas. La mineralogía es a su vez una rama de la geología. Una tarea central de la gemología es poner a disposición métodos y procedimientos rigurosos que permitan distinguir las gemas naturales de sus imitaciones y versiones sintéticas. Entre estos procedimientos se cuentan las mediciones realizadas con distintos instrumentos y aparatos (por ejemplo, mediciones cristalográficas y fotométricas, microscopía, espectroscopía, análisis de difracción por rayos x, etc.).
Se trata, por tanto, de una disciplina científica que no guarda ninguna relación con las prácticas esotéricas que asignan significados o supuestas propiedades terapéuticas a las gemas.

El gemólogo debe conocer varias disciplinas como: cristalografía, óptica, matemáticas, cristaloquímica, química analítica, síntesis e imitación de gemas, entre otras.

Se estudian la composición, propiedades físicas, origen y yacimientos, los tratamientos de diversa naturaleza, los tipos de talla que realzan la belleza de las gemas, los minerales sintéticos y características así como de las propiedades de estos materiales que imitan a las gemas naturales. Algunas de las aplicaciones frecuentes son la tasación y la peritación.

Historia

La utilización de minerales gema es un fenómeno de aparición muy temprana en la historia de la humanidad. Desde tiempos muy remotos, los seres humanos han buscado tener en su poder los ejemplares más grandes, más brillantes, más puros y más raros para adornar y adornarse, con fines estéticos, rituales o religiosos.

En las asociaciones humanas más primitivas su uso podría responder a la necesidad de destacar de los demás, con collares de perlas, turquesas, conchas o marfil, para marcar la pertenencia a un grupo determinado o una función social dentro de él. En todas las civilizaciones posteriores, es principalmente el poder y la riqueza lo que se pone de manifiesto por medio de la propiedad de los minerales metálicos y gemas.

Los primeros indicios de utilización de un material como gema perforada datan de hace 100 000 años, con la especie Nassarius krausianus en Sudáfrica. Reyes y emperadores han poseído las mejores piezas de sus pueblos, regalados como favores o tributos y los trabajos realizados han sido cada vez mejorados depurándose la técnica en todas partes del mundo.

Según los gustos y materiales propios de cada zona geográfica podremos encontrar gemas orgánicas, minerales transparentes, translúcidos u opacos. El hombre siempre ha utilizado cualquier mineral con cierta belleza y dureza para ornamentar sus objetos tanto en vida como en la muerte. Muchas culturas como la egipcia enterraban a sus aristócratas, personas importantes y pudientes con tesoros y estos eran directamente proporcionales a la grandeza de la persona en vida.

Los textos científicos más antiguos constatados son los recetarios egipcios para fabricar imitaciones de los minerales (papiros de Estocolmo y Leyden) que datan de los siglo I y IV, pero se conoce que son copias de otros textos de Egipto. La piedra preciosa más característica de los egipcios fue la turquesa ya hace 4000 años. El jade fue utilizado por las culturas orientales y más concretamente por China por más de 5000 años. Utilizados en numerosos objetos tanto en materiales religiosos como laicos y de los que tenemos alguna muestra excepcional gracias a los hallazgos arqueológicos.

Tales de Mileto ( 600 d.c.) descubrió en la cultura griega la propiedad de la electricidad estática del ámbar. También en la cultura griega se realizaron una clasificación de los minerales según su color y además de textos clasificando las gemas referenciando técnicas de calentamiento y montaje para mejorar su aspecto.

En la Edad Media y el Renacimiento aparecen tratados de utilización de minerales para tratamientos terapéuticos de alquimistas relacionándolos con propiedades mágicas más o menos ajustadas a la realidad.

En España uno de los más destacados lapidarios fue el de Alfonso X de Castilla “el Sabio” (1278), describió la naturaleza de las piedras y sus propiedades derivadas de las constelaciones por las que se rigen.

El poder curativo de las piedras

Ciertas piedras tienen la capacidad de promover la salud y el bienestar. Por más de 5.000 años, la medicina tradicional China e India (Ayurveda) prescribieron la utilización de los cristales y piedras preciosas para curar diversos males.
Esta medicina se fundamenta en que el ser humano es parte de una energía cósmica global.

Ya desde la Antigüedad, las piedras preciosas han ejercido una magia especial en muchas culturas, no sólo por su belleza como adorno ó simple accesorio decorativo, sino también por sus efectos esotéricos, relacionando bienestar y astrología.
Muchas culturas han empleado las piedras con fines religiosos o terapéuticos. Los aborígenes australianos creían que aumentaban los poderes de los hechiceros, los taoistas tomaban polvo de jade para obtener la inmortalidad, los egipcios, los babilonios, los asirios, los indios norteamericanos entre otros muchos pueblos, atribuían poderes a sus amuletos de cristal como la obsidiana y la diorita. En China, se utilizaba el jade para prolongar la vida o atraer el amor. En Egipto, el lapislázuli otorgaba poder. Los Aztecas hacían espejos con la obsidiana, para la adivinación. Los monjes budistas tienen cinco materias sagradas: el cristal de roca: símbolo de luz, la turquesa: la infinidad del mar y del cielo, el coral: la vida, el oro: la luz solar y la plata: la luz de la luna.

Utilización de las gemas

Hay piedras que se utilizan igual en bruto que talladas, como el cuarzo, otras desempeñan mejor su función si son pulidas ó talladas como el granate, ó si están en su estado natural, como la amatista. Generalmente los cristales opacos (malaquita, lapislázuli, hematíe,…) son receptores de energía en mayor grado que emisores, y los transparentes (cuarzo, aguamarina, amatista y diamante) son emisores y regeneradores.

Tallas que multiplican e irradian la energía

Según sea su talla, potencian las propiedades y virtudes de las piedras, consiguiendo unas frecuencias energéticas y unas propiedades curativas específicas mientras que otras se mantienen en su forma original.
Pirámide, obelisco, esfera, cubo y cantos rodados son algunas de las formas que permiten acumular la energía de las piedras, multiplicar sus propiedades y transmitirlas.

Cubo: La armonía de sus proporciones le hizo ser venerado por Pitágoras y sus seguidores. Más tarde, fué adoptado como símbolo de culto por numerosas creencias y civilizaciones.

Esfera: Símbolo de perfección e infinito para la mayoría de las civilizaciones y religiones del planeta. La esfera concentra la energía y la irradia en todas las direcciones.

Obelisco: El hombre prehistórico lo levantó en forma de menhir y el Antiguo Egipto perfeccionó su forma. En la actualidad se yergue en sitios tan emblemáticos como la plaza de San Pedro en el Vaticano o en la plaza de la Concordia en París.

Piedra rodada: Los cristales fragmentados y erosionados, también conocidos como cantos rodados, irradian una energía serena pero persistente.

Pirámide: Civilizaciones como los egipcios, mayas y aztecas ya conocían el poder de las pirámides para acumular la energía, conservarla en su interior e irradiarla.

Gemas y colores

Según sea su estado, forma ó color desempeñan distintas funciones. Estas son algunas:

Gemas Verdes: La más utilizada es la malaquita que equilibra todo el organismo pero especialmente el ciclo menstrual.

Gemas Rojizas: Activan el alma y el cuerpo. Aportan la energía vital, ayudan a reaccionar y estimulan la valentía. Favorecen la autonomía personal y el lado dinámico y positivo de las cosas. El granate estimula la función sexual; el rubí, la fuerza vital, y el coral alivia los dolores menstruales.

Gemas Amarillas: Desarrollan el sentido de la organización, la consciencia de la personalidad. Estimulan las capacidades de mandato, la ascensión social y la confianza en sí mismo.
Gemas Ocres: El ámbar depura el organismo, y el topacio dorado refuerza el corazón y ayuda a equilibrar el sistema nervioso.

Gemas Blancas: La Kunzita es excelente para solucionar los problemas emocionales y favorecer la auto-expresión, mientras que las piedras lunares alivian el dolor abdominal.

Gemas Anaranjadas: La cornalina favorece la curación de las heridas y el ópalo de fuego disuelve las piedras del riñón, los cálculos biliares y el ácido úrico.

Gemas Negras: Permiten anclarse en la realidad, mantener los pies en la tierra y conservar el sentido de la medida. Ayudan a hacer frente a los miedos y las angustias, transformándolas.
Gemas Translúcidas: Favorecen la meditación y desarrollan la intuición y la clarividencia. Permiten elevar el espíritu y facilitan la claridad de pensamiento. Amplían el campo de comprensión.

Gemas y astrología

También en la Astrología, las piedras preciosas desempeñan un papel muy importante. Estas pueden intensificar o debilitar las cualidades características de cada signo zodiacal. Se dice que cada piedra tiene correspondencias metafísicas con un planeta regente y un signo del zodiaco y a ellos se les asocian diversas gemas.

Las gemas y su relación con los elementos.

• Elemento fuego: Agata, calcita naranja, cornalina, cuarzo citrino, cuarzo cristal, diamante, granate, heliotropo, hematite, obsidiana, ojo de tigre, onix, pirita, rodocrosita, rodonita, rubí, topacio, turmalina, zircón.

• Elemento agua: Aguamarina, azurita, calcita incolora, rosa y azul, coral, cuarzo cristal, fluorita, jade, lapislázuli, ópalo, perla, piedra lunar, sodalita, turmalina rosa, zafiro.

• Elemento tierra: Ambar, calcita verde, crisoprasa, cuarzo ahumado, turmalina corazón de sandia, peridoto, malaquita, esmeralda, kunzita, turmalina negra, turmalina verde, turquesa.

• Elemento aire: Amatista.