La reencarnación

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La reencarnación es la creencia que consiste en que, la esencia individual de las personas (ya sea mente, alma, conciencia o energía) adopta un cuerpo material no solo una vez sino varias, según va muriendo.

Esta creencia se conoce a través de diversos términos:

-metempsicosis, que viene del término griego meta (después,
sucesivo) y psyche (espíritu, alma).
-transmigración (migrar a través).
-reencarnación (volver a encarnar).
-renacimiento (volver a nacer).

Todos estos términos, aluden a la existencia de un alma o espíritu que viaja o aparece por distintos cuerpos, generalmente, a fin de aprender en diversas vidas las lecciones que proporciona la existencia en la tierra, hasta alcanzar una forma de liberación o de unión con un estado de conciencia más alto.

La creencia en la reencarnación ha estado presente en toda la humanidad desde la antigüedad, en la mayoría de las religiones orientales, como el hinduismo, el budismo y el taoísmo, y también en algunas religiones africanas y tribales de América y Oceanía. En la historia de la humanidad, la creencia de que una persona fallecida volverá a vivir o aparecer con otro cuerpo (con una personalidad generalmente más evolucionada) ha sobrevivido incluso dentro de las religiones judeocristianas (cristianismo, judaísmo e islamismo). Son prácticamente las únicas que no la contemplan, pero han permanecido bajo la forma de diversas herejías y posturas no oficiales.

Religiones orientales y tradiciones

Todas las religiones llamadas dhármicas (con origen en el hinduismo) afirman, que la reencarnación existe en un ciclo sin fin (rueda del karma), mientras las buenas acciones o métodos religiosos (buen fin o propósito o dharma) no sean suficientes para causar una liberación o cese de este ciclo.

Las religiones tradicionales de los diversos países de Asia (como la de los ancestros en China o el shinto en Japón) incorporan la reencarnación e influyen en gran manera en la devoción popular y la cultura y el folclore de estos países.

Investigación sobre la reencarnación

El escritor Ian Stevenson afirmó haber investigado numerosos niños, que afirmaban recordar una vida pasada. Llevó a cabo más de 2500 estudios de caso, en un período de 40 años, y publicó doce libros, incluyendo Twenty Cases Suggestive of Reincarnation (traducido al español como Veinte casos que hacen pensar en la reencarnación) y Where Reincarnation and Biology Intersect. Stevenson documentaba metódicamente las declaraciones de cada niño, y posteriormente encontraba la identidad de la persona fallecida con la que el niño se había identificado, y verificaba los hechos de la vida de la persona fallecida que coincidían con los recuerdos del niño. También encontró coincidencias de marcas y defectos de nacimiento con las heridas y cicatrices del fallecido, certificadas por historias clínicas, así como por fotografías de autopsias, en su libro Reincarnation and Biology.

Stevenson buscó evidencias refutatorias y explicaciones alternativas a los informes, y pensaba que sus estrictos métodos descartaban todas las posibles explicaciones «normales» para los recuerdos de los niños.Sin embargo, una gran mayoría de casos de reencarnación notificados por Stevenson se originaron en sociedades orientales, donde las religiones dominantes a menudo permiten el concepto de reencarnación. A raíz de este tipo de crítica, Stevenson publicó un libro sobre casos europeos del tipo reencarnación (European Cases of the Reincarnation Type). Otras personas que han llevado a cabo investigaciones sobre la reencarnación incluyen a Jim B. Tucker, Brian Weiss, y Raymond Moody.

Algunos escépticos, como Paul Edwards, han analizado muchos de estos relatos, llamándolos «anecdóticos».Los escépticos sugieren que las afirmaciones de evidencia de la reencarnación se originan en el pensamiento selectivo y en los falsos recuerdos, que a menudo resultan de un sistema de creencias propio y de miedos básicos, y por lo tanto no se pueden tener en cuenta como evidencia empírica. Carl Sagan se refiere a los casos, aparentemente de las investigaciones de Stevenson, en su libro El mundo y sus demonios (The Demon-Haunted World), como un ejemplo de datos empíricos cuidadosamente recolectados, aunque rechazó, como mezquina, la reencarnación como una explicación de los relatos.

Una objeción a las afirmaciones sobre la reencarnación incluye el hecho de que la gran mayoría de la gente no recuerda vidas anteriores, y que no hay ningún mecanismo conocido por la ciencia moderna que permita a la personalidad sobrevivir a la muerte y viajar a otro cuerpo. Investigadores como Stevenson han reconocido esas limitaciones.

Otra de las objeciones a la reencarnación (que ya fue propuesta por Tertuliano), es que sería inconsistente con el crecimiento de la población. Dicha objeción ha sido refutada en la actualidad, siendo compatible el crecimiento de la población humana con la hipótesis de la reencarnación. No obstante, hay que destacar que la validez científica de esta revista es controvertida; además el autor no explica de dónde salen las “almas” y propone que los crecimientos de la población han sido consecuencia del descenso del tiempo de las “almas” entre estados.